martes, 14 de marzo de 2023




Cuando todas las redes sociales se usan y se piensan para mostrar un pedazo de vida recortada y maquillada, ¡que viejo quedó este formato blogger! donde solo escribimos para que nadie lea un pedazo de vida no producida. 
Escribir el diaro a mano me esta dando mucha fiaca, pero no quiero perder la costrumbre de escribir. En el momento me hace bien y, ademas, me divierte reencontrarme con viejas entradas. Me doy cuenta que los problemas son mas o menos siempre los mismos. 
El fin de semana pasado le conté a M sobre mi infancia y los abandonos. Hacía mucho que quería contarle y no sabia como, no encontraba el momento. Estabamos hablando de sus sobrinas (una de ellas tuvo problemas con las compañeras de la escuela) y surgió...

"Yo no tuve amigas en la escuela. Tenía una hasta 4to grado la cual no quiso ser más mi amiga. Era dificil hacer amigos, ya que no iba nunca a la escuela. Entre 4to grado y 7mo grado iba 2 o 3 veces por semana, era rara, estaba dormida todo el tiempo y no tenía ganas de hacer nada. Nadie sabía porque yo faltaba los lunes y los viernes, era un secreto. Tenía una compañerita, Daniela, que era buena. No quería ser mi amiga pero me dejaba ir a la casa a buscar la tarea de los días que no iba. A veces iba y otras veces no hacía nada, por eso me iba tan mal en el colegio. No tenia ganas de hacer nada, y tampoco nadie me exigía que haga algo. 
Tenía una amiga afuera, se llamaba Carolina. Carolina compartía el mismo secreto que yo, por eso me gustaba ser su amiga. Carolina sí iba a la escuela, porque sus papás la cuidaban más. Iba a otro colegio, lejos del mio. Yo me quise cambiar con Carolina, pero no me dejaron, porque en mi escuela era becada y en la escuela de Carolina no podía ir becada..."

La historia siguió hasta su fin. Le conté todo, aunque no me puse tan triste. Le conté algunas historias de la calle, del frio y el hambre, pero también algunas travesuras, los pasillos de mantenimiento que estaban prohibidos, robar de las máquinas y la piedad de la gente que nos acercaba algo para tomar los días de mucho calor. 

Pensé mucho en Caro, ¿que será de su vida hoy? Me encanta el nombre Carolina. Si un dia tengo alguna hija, le voy a poner Carolina.